La
constitución es
la norma suprema de un Estado de derecho soberano, es decir, la
organización establecida o aceptada para regirlo. La constitución
fija los límites y define las relaciones entre los poderes del
Estado (poderes que, en los países occidentales modernos, se definen
como poder
legislativo, ejecutivo y judicial) y de estos con sus ciudadanos,
estableciendo así las bases para su gobierno y para la organización
de las instituciones en que tales poderes se asientan. Este documento
busca garantizar al pueblo sus derechos y libertades.
Según su
origen las
constituciones se diferencian también en función de su origen
político; pueden ser creadas por contrato entre varias partes, por
imposición de un grupo a otro, por decisión soberana, etc.
Hay
tres tipos de constituciones que son:
- Las constituciones otorgadas se dice que corresponden tradicionalmente a un Estado monárquico, donde el propio soberano es quien precisamente las otorga; es decir, son aquellas en las cuales el monarca, en su carácter de titular de la soberanía, las otorga al pueblo
- Las constituciones impuestas que son impuestas por el Parlamento al monarca, refiriéndose al Parlamento en sentido amplio, con lo que se alude a la representación de las fuerzas políticas de la sociedad de un Estado, de los grupos reales de poder en un Estado que se configuran en un órgano denominado Parlamento.
- Las constituciones pactadas son las primeras ideas que se tienen en el consenso y que nadie las otorga en forma unilateral, ni tampoco las impone debido a que si son impuestas y no se pactan carecerían de un marco de legitimidad.
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